The Pets Journal

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I. En la plaza. Hay un bar oscuro con un par de mesitas fuera. En una de ellas, un señor toma café y lee el periódico. Comenta las esquelas en…

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Darle medicinas a un perro es muy fácil, lo sabe todo el mundo. Donde se ponga un gato furioso que te raje la cara si tratas de meterle algo en…

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El Pato se llama así porque el Señor Alto decidió (unilateralmente) que era clavadito al Pato de Pocoyó. No, no se había drogado ni nada, que sepamos. Yo, por mi…

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Nombre: Pato. Edad: Seis años. Raza: Lhasa Apso. Vamos, un perro tibetano, bajito, aristocrático, de pelo largo y liso y ojos grandes y redondos. Origen: Nació en un criadero en…

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Pinito, el Señor Alto y yo compartimos sofá, almohadones y mantas. El Señor Alto lee algo en la  tableta, Pinito medita sobre el sentido de la vida (es decir, cuánto…

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Son las tres de la mañana y me desvelo. Si enciendo la radio o la tele además de desvelarme me desquicio, y empiezo a planear motines, incendios, tomas del Palacio…

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Recordarán, queridos seres humanos, que la semana pasada les estuve reprochando todo lo que hacen mal con sus perros. Ustedes. Yo no. Yo me muevo en otro nivel; la última…

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Hoy vengo a reprenderles, queridos. Aquí tienen una lista de las imbecilidades que hacemos los humanos-con-perro. No es más que una breve selección, entiéndanme, hay más cosas y peores; pero…

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Sabrán ustedes que por aquí las cosas están feas. La gente, que aspira (inexplicablemente) a ganarse el pan y a respirar un poco, se va al extranjero. Y si emigrara,…

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A veces me entran ganas de hacerle fotos a Pinito. No, no pienso discutir si debería reprimir este impulso por el bien de la humanidad. La Pini NO es tan…

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Me crié en una familia seriamente perruna. Lo mejor del día de mi primera (y última) comunión no fue la tarta de merengue ni el vestido blanco, sino que, mientras estábamos en la iglesia, la Popea, la perra de mi tío Manolo, parió doce cachorritos. A las otras niñas les regalaron disfraces de Blancanieves, tutús, patines. A mí, un Dóberman. 

Ahora que soy mayor, voy por la calle mirando a los perros con todo descaro, y ellos me miran también, y me olfatean y nos caemos bien, y no pasa un día sin que quiera traerme otro más a casa. O dos. Y donde caben dos caben seis. 

Lo que voy a hacer aquí es contarles historias de perros. Míos, ajenos, prestados, conocidos y misteriosos. Perros surtidos.

* María Hernández Martí


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