The Pets Journal

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Me presento. Me llamo María y vivo con el Señor Alto. Y con dos perros. Nuestra casa es pequeña, nuestra familia también. Ahora mismo no tenemos una enfermedad infecciosa grave.…

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Dos señoras están sentadas en un banco del parque, delante del césped, a prudente distancia la una de la otra. Los perros de la Señora A corren, se revuelcan, comen…

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La persona sometida al presente experimento, a quien nos referiremos en adelante como LERS-007, fue observada mientras interactuaba con los individuos caninos identificados como P-01 y P-02. El inidividuo P-01,…

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Ira tiene cinco años. Es una Podenca Canaria blanca y colorada, con las patas pecosas, las orejas desproporcionadas y cara de yo-no-fui. Esta semana, por primera vez en la vida,…

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La Pini, el Pato y yo nos aproximamos a un salón de belleza del barrio. Para perros. La Pini clava las patas y se niega a entrar, porque allí huele…

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Oigan, criaturas. Háganme caso, que soy mayor (y, en general, más lista que ustedes). Si viene alguien y les dice, todo sonriente, “donde caben dos caben tres”, o “donde caben…

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Yo sé que ustedes vienen aquí a leer historias que les inspiren buenos sentimientos, que les llenen el pecho de amor y de compasión humana y proyecten sus almas respectivas…

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I. Pinito y yo, viajando de vuelta a casa, en el barco. Se mueve bastante. Pinito: "¿Qué haces, oh, Jefa?" Yo: "Estoy mirando la vitrina de los donuts. Me mareo…

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La Pini y el Pato salen a la calle por separado. La Pini es atlética y necesita ejercicio, y el Pato tiene que estar en reposo hasta que acabe el…

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Aquí no se está mal. Me dan de comer dos veces al día y si pongo cara de desgraciadito alcanzo más. Puedo subirme al sofá y enroscarme en la manta…

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Me crié en una familia seriamente perruna. Lo mejor del día de mi primera (y última) comunión no fue la tarta de merengue ni el vestido blanco, sino que, mientras estábamos en la iglesia, la Popea, la perra de mi tío Manolo, parió doce cachorritos. A las otras niñas les regalaron disfraces de Blancanieves, tutús, patines. A mí, un Dóberman. 

Ahora que soy mayor, voy por la calle mirando a los perros con todo descaro, y ellos me miran también, y me olfatean y nos caemos bien, y no pasa un día sin que quiera traerme otro más a casa. O dos. Y donde caben dos caben seis. 

Lo que voy a hacer aquí es contarles historias de perros. Míos, ajenos, prestados, conocidos y misteriosos. Perros surtidos.

* María Hernández Martí


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